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26 may. 2012

¿Por qué tengo flato cuando corro?

 Momento en que piensas "¡Va a correr su madre!"
Quien más, quien menos ha notado alguna vez un dolor agudo a la altura del hígado (esa zona llamada hipocondrio) mientras intentaba hacer algo de ejercicio. Generalmente las personas a las que nos ha sucedido esto no estamos muy acostumbradas a correr y es que la técnica a la hora de correr cuenta y mucho...




¿Qué me pasa cuando tengo flato?

La causa más frecuente de flato, y de la que pecamos muchos novatos, es una mala coordinación de la respiración. Teóricamente cuando una persona inspira, el diafragma baja y los músculos que recubren la caja torácica y la pared abdominal están relajados; el problema es que al correr hay gente que no controla bien la respiración y se descoordina, de manera que, al inspirar, están haciendo bajar el diafragma pero también acaban contrayendo la musculatura y esto tiene dos consecuencias durante el ejercicio. La primera es que la inspiración no es tan profunda y desaprovechamos parte de nuestra capacidad de inspiración, llevando menos oxígeno a los tejidos. La segunda es que nuestro hígado se acaba llevando la paliza de su vida, porque por un lado el diafragma lo desplaza hacia abajo, pero a la vez la contracción muscular lo golpea por delante. El hígado, como el resto de vísceras de nuestro cuerpo, no tiene receptores nociceptivos (los receptores nerviosos para el dolor), pero la cápsula de tejido fibroso que lo recubre, llamada cápsula de Glisson, sí que  los tiene (y en abundancia), así que eso es lo que se nota cuando a uno le da el flato.

La solución es sencilla, basta con prestar atención a como respiramos mientras hacemos ejercicio e intentar respirar correctamente y de forma regular, relajando el abdomen durante la inspiración y contrayendo durante la espiración; adiós al flato y se mejora bastante el rendimiento.

20 may. 2012

Adelgazando con solitarias

Ya que se acerca el verano y se ha abierto la veda de la operación bikini, hoy vamos a hablar de una peculiar manera de perder esos kilos de más, pero lo haremos a mi manera para que esto no parezca un blog de belleza. He escuchado todo tipo de dietas y métodos para adelgazar, pero creo que el que se lleva la palma, tanto por surrealista como por asqueroso, es ingerir platelmintos (gusanos planos).

Los platelmintos más utilizados son la Taenia y solium Taenia saginatum (solitarias para los amigos), pero también pueden usarse Taenia asiatica, Diphyllobothrium, Hymenolepis, Dipylidium caninum, Echinococcus, Spirometra o Taenia multiceps (en la variedad está el gusto). Estos gusanos se enganchan a la mucosa del intestino a través de cuatro ventosas y una doble corona de ganchos situados en la cabeza, llamada escólex, y se nutren de lo que la persona va ingiriendo.

Escólex de la tenia (Fuente: Wikipedia)

¿De verdad funciona?

La infección por solitarias hace que se pierda entre medio y un kilo de peso a la semana, cosa muy tentadora para quien quiere perder peso sin ningún tipo de sacrificio (salvo el de saber que te estas comiendo a esta "encantadora" criatura). En teoría, una vez se consigue llegar al peso deseado, se toma una pauta de praziquantel o albendazol (antiparasitarios eficaces contra las tenias) y se expulsa el parásito muerto. Vale la pena mencionar que la mayor parte del peso no se pierde porque la tenia consuma lo que nos llega al intestino (por mucho que mida 3 o 4 metros, no deja de ser un gusano plano con unas necesidades metabólicas limitadas), sino porque tenemos una infección y, como ocurre en otras muchas enfermedades, el cuerpo aumenta su metabolismo.

Hasta aquí he contado la parte bonita del método (si es que la tiene...). Entonces, ¿qué problemas conlleva y porque las autoridades sanitarias lo rechazan contundentemente?

El problema es que la solitaria tiene un doble ciclo vital. La forma de contagio que acabo de explicar se debe a que se ingieren tenias en fase larvaria (que es como se encuentran en la carne de cerdo infectada, formando quistes). Estas larvas crecen en el intestino humano y se convierten en adultas que dan origen a huevos que expulsamos a través de las heces. En este caso, los efectos secundarios no son demasiado vistosos (dolor abdominal, diarrea, anemia, fiebre, hinchazón de vientre por acumulación de líquidos, ...).

Cisticercosis cerebral
El problema viene cuando se ingieren los huevos que pone la tenia adulta, ya que estos huevos contienen un embrión que, una vez que sale del huevo en el aparato digestivo, es capaz de atravesar la pared del intestino y migrar enquistándose en algunos tejidos, como el músculo, la retina o el sistema nervioso central  provocando una grave enfermedad llamada cisticercosis (esta forma afortunadamente se ve mucho más en animales, siendo muy poco frecuente en humanos). Si los tejidos infectados con estos quistes son consumidos, volvemos a encontrarnos con que los quistes se convierten en tenias adultas en el intestino.

Si aún queda algún lector que ha entrado motivado por la idea de encontrar aquí su dieta milagro (que por lo que he podido ver es un tema bastante preguntado en foros tanto de dudosa como de intachable reputación) mi consejo final sería que realmente es complicado saber a ciencia cierta si lo que te venden de manera ilegal son larvas enquistadas o huevos de tenia, es como jugar a la ruleta rusa. Y además el hecho de tener una tenia en el intestino te convierte en una fuente de emisión continua de huevos, siendo un peligro de salud pública tanto para ti mismo como para las personas que te rodean (por mucho que se extreme la higiene).



15 may. 2012

¿Qué es eso? La prueba del talón

Todos sabemos que a los recién nacidos se les saca unas gotitas de sangre del talón justo antes de salir de alta del hospital. Mucha gente cree que esa prueba es una analítica como la que nos hacemos nosotros de vez en cuando. Pero, ¿qué se mira exactamente en esa prueba?

                                                   

La prueba del talón, diseñada en 1961 por el Dr. Guthrie, permite detectar algunas enfermedades metabólicas mediante la recolección de unas gotas de sangre en un papel de filtro cuando el recién nacido tiene entre 2 y 5 días de vida. En España, miramos básicamente dos enfermedades: hipotiroidismo congénito y fenilcetonuria, y alternativamente otros centros ofrecen cribar fibrosis quística e hiperplasia suprarrenal congénita. Pero este cribaje puede variar según los países; por ejemplo, Estados Unidos ofrece el cribado de 29 enfermedades genéticas mediante esta prueba.

¿Por qué solo estas enfermedades?

El hipotiroidismo congénito es una enfermedad relativamente frecuente (1 de cada 3500 recién nacidos), producida por un defecto de la tiroides desde el nacimiento. El motivo para investigarla es que sin tratamiento produce retraso mental en el niño (cosa que no ocurre en el hipotiroidismo que aparece en la edad adulta) y su tratamiento es tan simple como dar al bebé su dosis de levotiroxina de manera artificial.

La fenilcetonuria es una enfermedad enzimática debida a la imposibilidad de metabolizar la fenilalanina por falta de fenilalanina hidroxilasa, aminoácido que ingerimos con la dieta, de modo que esta se acumula y afecta a diferentes órganos, especialmente al sistema nervioso central. Al detectar la alteración de manera precoz, podemos advertir a los padres para que modifiquen la dieta del bebé, empezando por dar una lactancia especial libre del aminoácido.

La hiperplasia suprarrenal congénita es una enfermedad muy poco frecuente (1 de cada 15000 recién nacidos) pero con unas consecuencias muy graves, puesto que implica un bloqueo en la producción natural de corticoides, junto con rasgos de virilización en niñas y riesgo de deshidratación en los primeros 15 días de vida, motivos suficientes como para encontrar fundamentado su despistaje.

El caso de la fibrosis quística es especial; hacemos cribado porque se trata de la enfermedad genética más prevalente en Europa (1 de cada 2000 recién nacidos) y el tener diagnosticado a ese niño desde el nacimiento nos facilita saber cómo actuar cuando aparecen los primeros síntomas (porque no perdemos tiempo con el diagnóstico), pero cuando damos el resultado de las pruebas a los padres, a diferencia de las enfermedades anteriores, no hay un tratamiento preventivo que evite la aparición de los síntomas.

¿Por qué entre los 2 y 5 días, y no antes o después?

Lógicamente si realizamos el cribado tan precozmente es porque si detectamos estas enfermedades antes del primer mes de vida podemos evitar lesiones neurológicas irreversibles, y además haciéndolo antes de dar el alta a los 2-4 días del nacimiento es una buena manera de que el cribado se realice en el mayor número de recién nacidos posibles, puesto que casi todas las madres dan a luz en un hospital (si lo pospusiéramos para la revisión de la semana de vida con el pediatra del ambulatorio, puede ser que el número de bebés revisados se redujera un poco).

Además antes de hacer la prueba deben haber pasado 48 horas para evitar falsos resultados. Con 48 horas, el bebé ya ha ingerido suficiente fenilalanina de la leche materna como para saberse si no puede metabolizarla. Además en este tiempo ya ha eliminado del cuerpo del bebé el efecto de "depuradora" que  tiene la placenta y que podrían confundirnos en el diagnóstico del hipotiroidismo, la hiperplasia suprarrenal y la fibrosis quística (ya que para diagnosticar estas tres enfermedades es necesaria la elevación de algunos productos hormonales, que la placenta se dedica a eliminar del cuerpo del feto durante la vida intrauterina).

Para acabar, recordamos que el cribado neonatal es una actividad esencial y obligatoria dentro de las actuaciones en Salud Pública, puesto que 1 o 2 de cada mil niños que nacen aparentemente sanos padece en realidad un trastorno metabólico.

8 may. 2012

¿Por qué nos da vuelcos el corazón?

¿Quién no ha notado, en un momento de nervios y estrés, cómo el corazón se paraba por un momento y luego latía con mayor intensidad? Los "vuelcos del corazón" son un fenómeno frecuente, que todos hemos experimentado a veces, y que en personas sanas no debe suponer motivo de preocupación.

La explicación es sencilla (o al menos eso voy a intentar), pero requiere unos mínimos conocimientos sobre el funcionamiento del corazón. Para empezar, debemos saber que el corazón tiene varias zonas concretas, formadas por células musculares modificadas, con capacidad para generar corriente eléctrica por cuenta propia. Esa corriente va a propagarse por el resto de músculo cardíaco siguiendo un recorrido predeterminado, que es lo que permite que el corazón se contraiga y relaje a su debido tiempo.

Aquí os enseño un esquema donde se ven esos focos que generan la corriente. Normalmente, el que manda es el nodo sinusal (nodo S-A), propagando la señal de modo que tengamos una frecuencia de 60-100 pulsaciones (el hecho de que la frecuencia sea mayor o menor depende de los nervios que lo controlan, el nervio vago sobre todo, y algunas ramas nerviosas simpáticas). Es decir, que los nervios del corazón se encargan de la sensibilidad y de regular la frecuencia cardiaca para adaptarla a las actividades diarias, pero el corazón es el único músculo que puede contraerse sin necesidad de nervios. Los lectores más avispados se darán cuenta que esto permite hacer trasplantes que funcionen (no, no les cosemos los nervios...), pero con el inconveniente de que si les da un infarto no se van a enterar...


Entonces, ¿esos otros focos que salen en la foto no sirven de nada?

Generalmente, el resto de focos no genera impulso propio porque la frecuencia a la que lo hacen es menor que el nodo sinusal; el nodo auriculoventricular (AV) lo hace a 40-60 pulsaciones y el haz de Hiss-Purkinje a 20-40, así que antes de que puedan iniciar su impulso, les llega la descarga iniciada por el sinusal y por ello están silentes. Su función es que, si en un momento determinado el nodo sinusal deja de funcionar, ellos pueden hacer de nodos de emergencia (a menor frecuencia) para que el corazón siga latiendo.

Una explicación preciosa, salvo que no explica lo del vuelco...

Ante una situación estresante, nuestro organismo aumenta sus niveles de adrenalina y noradrenalina, que entre otras acciones estimulan los focos generadores de impulso. Así que podríamos decir, que en momentos de tensión, alguno de los nodos que se encuentran por debajo del sinusal, se adelanta y lanza un estímulo eléctrico que se propaga tanto hacia los ventrículos como hacia las aurículas. Como la corriente también va hacia las aurículas, y por tanto hacia el nodo sinusal, este queda silenciado por un momento (le sucede lo mismo que en condiciones normales les pasa a los otros focos). Este silenciamiento transitorio del nodo provoca que haya un tiempo mayor entre el latido (sensación de que se para el corazón), puesto que el nodo sinusal tiene que volver a iniciar el impulso, y este aumento de tiempo entre los dos latidos sirve para que el corazón se llene con más sangre, de modo que cuando vuelve a haber contracción se bombea más sangre de lo habitual, motivo por el cual notamos un latido con más intensidad (sensación de vuelco). El fenómeno en sí es lo que en sí llamamos en medicina "extrasístole ventricular".

3 may. 2012

¿Píldora masculina a la vista?

Hace ya algunos años que surgió la primera noticia sobre un posible anticonceptivo hormonal para hombres, pero hasta ahora estos fármacos se desvanecen con la misma celeridad con que aparecen en las revistas especializadas. Aún no se ha encontrado nada que garantice un alto porcentaje de infertilidad con pocos efectos secundarios. ¿Por qué es tan difícil lograrlo? ¿Hay alguna esperanza?

El intento más cercano a conseguirlo lo tuvo la farmacéutica alemana Schering. Pero, al ser comprada por Bayer en 2006, se canceló el proyecto, que no ha podido ser retomado puesto que los investigadores firmaron una clausula de confidencialidad durante la compra de la empresa. Se cree que Bayer desestimó el proyecto, que ya estaba en las últimas fases experimentales, por motivos estratégicos, ya que prefirió seguir apostando por la píldora femenina. Al fin y al cabo, ¿están los hombres dispuestos a "hormonarse"? Eso mismo se preguntó en una encuesta europea a 9000 hombres en el año 2000 y la respuesta no debió entusiasmar mucho a las farmacéuticas, ya que casi la mitad de los hombres no estarían dispuestos a ello. Así que hoy en día, los únicos avances que se desarrollan vienen de la mano de la investigación en universidades. 

Por lo que respecta a los métodos hormonales, la gran mayoría de los preparados se basan en combinaciones de testosterona y progestina (un derivado de la progesterona) para frenar la producción de esperma. Si bien se ha conseguido una eficacia anticonceptivo del 90% (la píldora femenina la tiene del 99%), los efectos secundarios (acné, aumento de peso, crecimiento de la próstata o problemas de erección) no agradan especialmente. Otros productos que parecen tener mayor aceptación son los geles de uso diario a base de esteroides sintéticos modificados, prescindiendo de la testosterona.

Por estos motivos, parece que deberíamos interesarnos en otro tipo de métodos, no hormonales, que permitirían una mayor eficacia sin estos efectos secundarios tan engorrosos. Y aquí sí parece que hay alternativas más atractivas como el RISUG (Inhibición reversible del esperma bajo supervisión), que consiste en inyectar, bajo anestesia, un polímero, anhídrido maleico y estireno, en los conductos deferentes, por lo que los espermatozoides mueren al pasar por allí. La gracia del invento es que es reversible (a diferencia de la vasectomía, donde se cortan los conductos deferentes), bien porque la duración del efecto son unos 10 años o porque se puede degradar por medio de otra inyección, dimetil sulfóxido o bicarbonato sódico, cuando el usuario lo pida. Este producto aún debe pasar la aprobación de la FDA (la agencia del medicamento estadounidense), de modo que probablemente no lo encontremos en el mercado antes del 2015 siendo optimistas.

En fin, viendo este panorama, una se da cuenta de que píldora en sí muy posiblemente no la veremos, pero siempre nos quedarán otras opciones más prometedoras.